A
medida que voy avanzando en este curso, estoy más contenta de haberlo escogido
por todo lo que voy aprendiendo, además, son actividades amenas que me empujan
a investigar distintas recetas con productos de alimentación que habitualmente
no utilizo, buscar ingredientes nuevos y especias para dar un mejor sabor a los
platos.
Sustituir
alimentos por otros más saludables y equivalentes que se adapten a mis gustos y
a mis necesidades. Me ha gustado la actividad sobre el aprovechamiento de
sobras, qué cantidad de nuevos platos se pueden hacer con los restos,
normalmente no los tiro pero me los suelo comer tal cual.
Siempre
me ha gustado leer las etiquetas porque al ser diabética debo calcular con
precisión los hidratos de carbono y azucares de lo que me como, pero al
realizar la actividad he visto la gran cantidad de información que es
obligatorio poner en su envase, a veces, está en letra muy pequeña pero hay que
leerla, son datos que cada vez son más precisos y más completos.
A mis alumnos les enseño a comer saludable, a implicarse en tener buenos hábitos, realizando investigaciones que ellos hacen sobre alimentos naturales, elaborados, de proximidad, sobre todo que distingan los términos y el vocabulario especifico, los alimentos procesados, la dieta mediterránea, los ingredientes… Todo esto contribuye a que se interesen por la alimentación. Son importantes las raciones que deben comer diariamente para tener la seguridad de cubrir todas sus necesidades. Sobre las etiquetas, ellos mismos traen de casa distintas etiquetas para hacer un mural donde cada uno pone su contribución con los alimentos que dispone en su casa, se puede analizar la forma de alimentarse familiar, según lo que traen. Al final de curso, lo pasaremos a un muro colaborativo para que no se pierda toda la información y poderlo tener archivado para compartirlo y por supuesto, que cada vez ellos mismos se inclinen a elegir alimentos saludables.
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